• Inicio
  • Blog
  • No es que el amor no exista: estamos amando desde la herida

No es que el amor no exista: estamos amando desde la herida

Durante años escuché la misma frase:“No encuentro a nadie sano.” “Siempre me toca lo mismo.” “El problema son los hombres.” Pero la pregunta incómoda es otra: ¿Desde dónde estoy eligiendo? Porque cuando no sanamos nuestras heridas de infancia, no elegimos pareja… elegimos desde la herida.

No es que el amor no exista: estamos amando desde la herida

Encuentros para el alma :

No es que el amor no exista: estamos amando desde la herida

Durante años escuché la misma frase:

“No encuentro a nadie sano.”
“Siempre me toca lo mismo.”
“El problema son los hombres.”

Pero la pregunta incómoda es otra:

¿Desde dónde estoy eligiendo?

Porque cuando no sanamos nuestras heridas de infancia, no elegimos pareja… elegimos desde la herida.

Caso 1 – “Siempre me dejan”

María (nombre ficticio) llega diciendo:

“Siempre doy todo y al final se van.”

En cada relación ella se vuelve indispensable.
Está disponible todo el tiempo.
Tolera más de lo que quiere.
Se adapta.

Su herida no es mala suerte.
Es abandono.

Y el abandono no solo teme que la dejen.
También elige personas emocionalmente indisponibles para confirmar la creencia:
“No soy suficiente para que se queden.”

No era el destino.
Era la herida decidiendo.


Caso 2 – “Yo estoy mejor sola”

Lucía (nombre ficticio) dice:

“Yo no necesito a nadie.”

Pero cada vez que alguien empieza a acercarse demasiado, se enfría.
Encuentra defectos.
Se distancia.

Su discurso es independencia.
Su herida es rechazo.

Aprendió que mostrarse vulnerable era peligroso.
Entonces ahora evita antes de sentir.

No elige desde libertad.
Elige desde defensa.


Caso 3 – “Si no controlo, me traicionan”

Carolina (nombre ficticio) necesita saber todo.
Revisa, pregunta, anticipa.

Dice que es intuición.
Pero en realidad es hipervigilancia.

Su herida es traición.

En su infancia, la confianza fue quebrada.
Hoy intenta garantizar que eso no vuelva a ocurrir.

Pero el control no genera seguridad.
Genera tensión.


La era de las murallas

Vivimos en una generación que:

Llama límites a las murallas.
Llama amor propio a la evitación.
Llama fortaleza a la desconexión emocional.

Estamos hiperconectados digitalmente y emocionalmente aislados.

Un vínculo sano no es ausencia de conflicto.
Es capacidad de atravesarlo sin destruir ni destruirte.


¿Qué es un vínculo sano?

Con una misma:

  • No autoabandono.

  • Regulación emocional.

  • Responsabilidad afectiva.

Con el otro:

  • Comunicación clara.

  • Capacidad de reparar.

  • Elección consciente, no necesidad.


La verdad que incomoda

Si tu historia afectiva se repite, no es casualidad.

No es mala suerte.
Es una herida pidiendo ser mirada.

Sanar no cambia el pasado.
Cambia desde dónde elegís.


Este mes estamos trabajando Heridas de la Infancia dentro de Encuentros para el Alma.

Suscripción abierta !

Porque no es que el amor no exista.
Es que necesitamos aprender a amar sin murallas.



Con Cariño Any 





Comentarios
Unirse a la conversación
Escribe tu comentario…
Aún no hay comentarios en este artículo
Te puede interesar
Accede con tu cuenta de Ana Piserá
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X